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Ecos

Encuentra al muchacho profundamente dormido en el sofá del salón. El atuendo, los utensilios y esa bolsa de la que sobresalen algunos objetos que deberían estar sobre la chimenea, hacen evidente que ha entrado en la casa para robar. Se siente incapaz de decirle nada, no hay duda de que es un principiante. Al cabo de un rato, el joven entra en la cocina mientras la mujer hace el desayuno. Es inquieto y da buena conversación, simpatizan enseguida. Le ofrece quedarse unos días si no tiene otro sitio. Los días acaban convirtiéndose en semanas en las que ella agradece la compañía. Así y todo, nunca llega a olvidar el incidente, y con el paso del tiempo se obsesiona con la duda. La cosa es que jamás logrará confiar del todo en él, lo sabe muy bien. Esta noche abrirá el cajón donde esconde la ganzúa y saldrá a la calle dispuesta a encontrar un nuevo hogar.

 

ecos

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