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Mal de muchos

Todos sonríen y conversan animadamente menos él. Su amigo le aseguró que si le acompañaba le presentaría gente, pero hace un rato que se fue al baño y el tiempo se le está haciendo eterno. Se pone como meta atravesar el salón y llegar a la mesa de las bebidas. Durante el trayecto, intenta aparentar convicción, pero su periplo finaliza sin haber conseguido establecer contacto visual con nadie. Incapaz de contener su impaciencia, se dirige al baño a buscar a su acompañante. Llama varias veces a la puerta pero nadie contesta, por lo que decide entrar. Al abrir se encuentra una escena que le deja perplejo. Es un salón idéntico al que ha dejado atrás, pero sin el bullicio, todo el mundo está callado y apartado de los demás. Lo recorre con cautela reconociendo a varias personas de la fiesta, entre ellas a su amigo, que permanece en un rincón, solo y con aspecto vacilante. Repara en la chica morena que está junto a la ventana. Seguro de sí mismo, se acerca a ella con una enorme sonrisa.

 

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