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Segundas oportunidades

No tiene nada de épico el coche que sobrevuela el precipicio. Es todo más mundano y desprovisto de glamour, como bien sabe Thelma, milagrosa superviviente del suceso. Verla arrastrar su cuerpo hasta la silla de ruedas despliega el efecto dramático de una secuencia rodada a cámara lenta, aquellas que en el cine resultan memorables. Una vez más su pugna por escalar la barandilla del balcón ha resultado infructuosa. Puede que mañana tenga otra oportunidad.

 

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