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Servidumbre

Sueño que un huevo me observa con mirada hambrienta. Estoy dentro de una sartén y el aceite hirviendo amenaza con abrasar mis carnes. Justo cuando la situación está a punto de hacerse intolerable, me despierto. De puros nervios picoteo algo de comer y entonces me doy cuenta. El comedero y el bebedero siempre están llenos. Nadie regala nada, he sido una ingenua. Tomo la firme decisión de no volver a poner ninguno más.

 

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