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Tesitura

El disfraz de Blancanieves se le resistió, fue necesaria mucha paciencia, mordiscos y tirar de los hilos hasta destrozarlo. La pequeña cocinita feneció sobre las brasas un domingo de barbacoa. Con las cuencas de los ojos vacías y el vientre rasgado, la muñeca de trapo no le despierta demasiado interés. Cuando acabe con el peluche ya solo le quedará el lápiz de dibujo. Se ve tan afilado que cualquiera diría que es un estilete. Para seguir jugando, por la noche tendrá que decidir si quiere más a papá o a mamá.

 

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2 comentarios

  1. Demencial. Esa niña o niño «destrozalotodo». Formidable relato. Creo que de vez en cuando participas en retos literarios, así que por si te apetece te invito a que eches un ojo en mi blog. Cada lunes propongo unas condiciones nuevas.

    Un abrazo.

    • Lluís Talavera Lluís Talavera

      Gracias por el comentario, Rebeca. Buena iniciativa, ya me pasaré a ver si algún lunes me inspiro. Abrazos!!

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