Saltar al contenido

Viuda negra

Tras descubrir que su amada no acudirá a la cita, cae inerte el cuerpo de Romeo con veinte heridas de acero. «Hay más peligro en tus ojos que en medirse a veinte espadas» –proclamó sin sospechar que ella enviaría a sus sirvientes para mantenerlo a salvo de su mirada. Sin duelo ni entierro, la muchacha ordena hacer desaparecer el cuerpo. «Conservar algo que me ayude a recordarlo sería admitir que le puedo olvidar», –explica al joven deseoso de consolarla que admira sus ojos por última vez.

 

viuda-negra

Publicado enSin clasificar

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: