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Mes: julio 2020

Selección natural

Convertido en lechuza por un conjuro, el príncipe tuvo que habituarse al comportamiento que le imponía su nueva condición. Durante el día se refugiaba en el silencio y la penumbra. Por las noches, se escondía y esperaba inmóvil hasta que un sonido delataba la presencia de algún anfibio al que apresar. Satisfecho su apetito, a menudo sobrevolaba el castillo, donde pasaba largos ratos observando a la princesa dormida y lamentándose de no ser ya quien era para poder despertarla con un beso. Suponía, incorrectamente, que tal sueño era permanente. En realidad, la muchacha se levantaba cada día temprano y salía en busca de una rana a la que besar, pensando que encontraría alguna a la que transformar en un apuesto príncipe. Una mañana, la joven atisbó en un agujero el plumaje de una lechuza y comprendió por qué cada vez había menos ranas en el estanque. Enfurecida, ordenó soltar a los halcones para que acabaran con el endemoniado animal, sin saber que, días después, soldados fieles al príncipe aparecerían en las puertas de su alcoba con las armas desenvainadas.

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