Pese a cumplirse otra hora más, el debate en torno a quién padece la enfermedad más grave no desfallece. Cuando una cree llevar ventaja en la discusión con aquella insoportable jaqueca, el otro le da la réplica con un antiguo pinzamiento de un nervio que duele mucho más. No se atisba un ganador claro hasta que alguien saca a relucir una neumonía con la que supera por muy poco a un problema cardiovascular. Al salir, todos se santiguan junto al cadáver de Rufino, que ha fallecido súbitamente a causa de un trozo de chuleta atorado en las vías respiratorias y que a punto estuvo de resultar vencedor.

 

descalificado