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Autoestima

Su optimismo aumenta al comprobar que el precio de salida no es muy elevado. Obviamente las expectativas del propietario son modestas y eso le beneficia. No obstante, en poco tiempo las ofertas comienzan a subir de forma escandalosa, hasta alcanzar una cantidad a todas luces excesiva. La subasta está a punto de finalizar sin que haya hecho ninguna puja y todavía duda si vale la pena ofrecer tanto. Lo piensa durante un breve instante y toma una decisión. Tras el golpe de martillo que anuncia la venta, se queda esperando a que unos empleados se acerquen a él con material de embalar. Escrupulosamente, lo desconectan y lo meten en una caja que será entregada al ganador del primer computador consciente de la historia.

 

autoestima

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