Mundos paralelos, ruptura de expectativas, cambios de contexto, suspense, humor, terror…, todo cabe en un microrrelato si lo narras y lo estrujas bien.

La elipsis

Tropecé con ella en un rincón de la biblioteca. No tenía buen aspecto y deduje que había sido maltratada por uno de esos novelistas convencidos de que hay que narrarlo todo al detalle. Yo era un escritor primerizo y me atrajo el reto de incluir alguna en mis textos, de modo que decidí acogerla.
Enseguida descubrí que no era de trato fácil. Los primeros días atribuí su mutismo a la falta de confianza, pero luego comprendí que aquel comportamiento era fruto de su propia naturaleza. De pocas palabras, requería un cierto esfuerzo entenderla, ya que siempre andaba con sobreentendidos y omisiones. Durante todo el tiempo en el que convivimos, toda tentativa para incorporarla en mis escritos acabó en historias absurdas o ininteligibles.
Al cabo de unas semanas me convencí de que no estaba preparado para adoptarla y la devolví al lugar donde la había encontrado. La recuerdo allí plantada, mirándome, despidiéndose con su silencio. Un silencio que aún hoy retumba con más fuerza que cualquiera de las páginas que yo haya podido escribir.

4 comentarios

  1. Margarita del Brezo

    Seguro que te ha perdonado, aunque no te lo diga.

    • Lluís Talavera

      🙂 Estoy seguro de que los que os lleváis tan bien con ella le habéis hablado bien de mí.

  2. La historia está en tu mente

    Es de trato difícil, comprenderla requiere tiempo y destreza. Algo que tú tienes. Un abrazo fuerte.

    • Lluís Talavera

      Gracias, Aurora, en eso estamos todos. ¡Un abrazo de vuelta!

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