Saltar al contenido

Paladar exigente

Me acaban de matar y me siento aturdida, nunca he estado muerta antes, así que decido volver a casa. Al llegar, como Lázaro está preparando la cena, aprovecho para cambiarme, el olor a pólvora me incomoda. De un tiempo a esta parte insiste en cocinar pero no me acaba de convencer el resultado. Mientras cenamos me explica los chismorreos del día, aunque apenas lo escucho. Por primera vez me descubro a mí misma devorando su comida con verdadero deleite. Vemos una película de zombis, a él no le acaban de gustar, son demasiado fantásticas y prefiere personajes con los que pueda identificarse. Nos vamos a la cama, está cansado y me pregunta si no me importaría recoger. Ahora me doy cuenta de que el problema era mío, no cocina tan mal como pensaba. Limpio el suelo antes de acostarme porque si dejo secar la sangre cuesta mucho de quitar. El otro día, el hígado no me pareció tan exquisito como hoy.

 

paladar_exigente

Publicado enSin clasificar

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: