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Supervivientes

Encontró los restos de Bella en el castillo, la Bestia había hecho bien su trabajo. En el corazón del bosque, divisó a una muchacha inmersa en una cruel y lenta agonía que ningún príncipe iba a remediar. Por supuesto, el flautista lo tuvo fácil, los niños se le acercaron sin oponer resistencia. Y allí estaba él, incapaz de distinguir a su presa entre las tres capuchas que podía divisar. Sin duda, le habían tendido una trampa, ninguna era de color rojo, pero estaba anocheciendo y tenía que decidirse. Un minuto después, un charco de sangre envolvía la capucha azul ante decenas de cámaras aparecidas como por arte de magia. Usada como cebo, la presentadora ni siquiera lo vio venir, la ejecución del ataque a la yugular fue casi perfecta. Caperucita suspiró aliviada, una semana más estaba a salvo. El voto del público la había librado de la expulsión.

 

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